El líder de una generación

Mantente ambicioso, mantente inquieto. Podrán haber muchas interpretaciones de su famosa frase en su discurso en la Universidad de Stanford en el 2005, pero a un año de su partida nadie puede negar lo innegable: más allá del aporte de Steve Jobs a la tecnología, es el mensaje que transmite y transmitió el porqué este revolucionario inspiró e inspira a toda una generación.

A unos días del primer año del fallecimiento de Steve Jobs, su legado sigue perenne en la mente de los consumidores de Apple, la marca que creó a los 21 años junto a su socio Steve Wozniak en un garaje y de las demás personas a quienes cautivó su particular historia aquella tarde en la Universidad de Stanford, cuando Jobs permitió al mundo a conocer la historia de alguien que siempre buscó trascender y encontró la excelencia a través de sus innovaciones. Con el paso de los años, son las cámaras de video y la globalización los medios a quienes agradecer por permitir disfrutar y entender a un personaje que marcó un antes y después en el mundo tecnológico, y que basó su discurso en tres paradigmas que permiten conocer a fondo a Jobs: conectar los puntos, el amor y la pérdida, y la muerte.

Conectar los puntos. Su madre biológica Joanne Schieble, una joven madre estudiante y soltera, buscó darle en adopción a una familia con un solo requisito: que tanto el esposo y la esposa tengan estudios universitarios. Paul y Clara Jobs decidieron adoptar el niño, pero no tardaría mucho Joanne en enterarse que ni uno del matrimonio Jobs contaba con estudios universitarios, no obstante la insistencia y la promesa que el pequeño Steve sí la tendría en el futuro motivaron a que finalmente Joanne decida firmar los papeles.

A los seis meses de ingresado a la universidad de Reed, Steve se dio cuenta que no le veía propósito alguno a los estudios y no sabía que quería hacer en su vida, dejó la universidad pero sí tomó las clases que le interesaban, entre ellas la de caligrafías. Diez años después, su primer Mac “fue el primer ordenador con tipografías bellas”. La intuición, el destino y sobre todo la confianza son las bases que Jobs considera que uno debería apostar en uno mismo. La seguridad y confianza en las cosas que haces es la recomendación para con los recién graduados, a quienes aconseja “confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro”.

Sobre el amor y la pérdida. El amor debe ser absoluto hacia tu profesión, Jobs no concibe a alguien que no ame lo que hace. Pese a que lo botaron de su propia empresa, Steve Jobs “seguía amando lo que hacía” y en vez de desanimarse, decidió “comenzar de nuevo”. Creó NeXT y Pixar, y el paso de los años le permitió regresar por la puerta grande a Apple. Salir de la empresa de la manzana mordida, reconocería más tarde que lo “liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida”. El ex CEO de Apple enaltece la búsqueda de encontrar que es lo que uno ama, ese incesante camino no tiene tiempo de duración, hallarla puede tomarte días, meses o años pero Jobs no duda que “lo sabrás cuando lo hayas encontrado”. Teniendo claro que es lo que quieres para tu vida, la otra parte del camino no es que será fácil pero ya tienes un importante punto de partida que acompañada por la pasión puede permitirte trascender.

Sobre la muerte. Un día Steve Jobs encontró un mensaje que lo marcó: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”, a lo que Jobs se preguntó a sí mismo: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?”. Varios días reflexionando y con un cáncer de páncreas a cuestas, dicha oración le cayó a pelo. Vivir aquel día como si fuera el último, sin temores, sin miedos a los ridículos o a los fracasos, disfrutar de cada día. Con esa premisa y ese forma tan perfeccionista de ser, no hay dudas por qué este hombre pudo en cinco años llevar al mercado a dos de los productos más revolucionarios de la tecnología: el iPhone y el iPad.

Es esa ambición la que lo llevó a ser considerado uno de los grandes innovadores de la historia, y no fue porque creara nuevos productos. Steve Jobs no inventó el ordenador personal, ni el mouse, ni los reproductores digitales de música, ni los teléfonos inteligente, ni las tabletas, ni las tiendas electrónicas de música o libros. El gran mérito de Jobs es su capacidad de simplificar la tecnología existente y explotar su potencial en el momento idóneo, desde su primera Mac con un mouse hasta las últimas versiones del iPhone o iPad, su gran virtud recae en simplificar la complejidad.

A un año de su muerte, es el mensaje que transmitió Apple a unas horas de su fallecimiento el que mejor sintetiza quien es Steve Jobs, un líder que halló la excelencia a partir de su ingenio. “Apple ha perdido a un visionario y a un genio creativo y el mundo ha perdido un extraordinario ser humano. Aquellos de nosotros que hemos tenido la fortuna de trabajar con él y conocerle hemos perdido un amigo y un mentor que nos inspiraba. Steve deja atrás una compañía que solo él podía construir y su espíritu será siempre la base de Apple”.

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